Texto: Xose Aldámiz

Portada: Jorge Coronas

Mi abuela es muy rara. Parece como cualquier otra, lleva moño y pelo blanco y es bajita y regordeta, pero luego ves que es muy distinta.  La verdad es que no me fijé hasta que otros niños me lo dijeron. Cada vez que les cuento alguna cosa de mi familia, me miran con cara rara porque las suyas no son así. Según ellos, lo normal es que tu abuela te dé dinero cuando la vas a visitar como premio por el esfuerzo. En cambio la mía, espera a que mis padres no estén y me pide parte de la paga. Yo siempre se la doy sin problemas; pero cuando me enteré que nuestro trato estaba mal, le pregunté porque lo hacíamos así. Sigue leyendo

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